Ultraprocesados: un experimento masivo que nadie autorizó

Ultraprocesados: un experimento masivo que nadie autorizó

Las nuevas Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030 describen que los productos ultraprocesados representan aproximadamente dos tercios de la energía consumida en Estados Unidos. Lo más inquietante es el desplazamiento de comidas y alimentos poco procesados que están produciendo.

Es lo que estas guías llaman, textualmente, «un experimento humano masivo y no controlado». Durante el último siglo, el suministro de alimentos se industrializó a una velocidad que superó nuestra capacidad de comprender sus efectos.

¿Qué son exactamente los ultraprocesados?

No son simplemente alimentos «procesados». Los ultraprocesados son productos que combinan ingredientes extraídos de alimentos —aceites refinados, azúcares, almidones— con aditivos diseñados para mejorar sabor, textura y vida útil.

Entre los ejemplos más comunes se encuentran:

  • Galletitas y panes de molde.
  • Barritas de cereal y cereales de desayuno.
  • Bebidas azucaradas.
  • Snacks y comidas listas para calentar.

La evidencia es contundente

Las nuevas guías destacan que, comparados con sus contrapartes mínimamente procesados, los ultraprocesados presentan características críticas para la salud:

  • Son hiperpalatables: Están diseñados para que no podamos parar de comerlos.
  • Son menos saciantes: Comemos más cantidad sin sentirnos llenos.
  • Inducen respuestas hiperglucémicas: Generan picos de azúcar que favorecen la resistencia a la insulina.

Estudios clínicos controlados han demostrado que su consumo conduce a efectos cardiometabólicos adversos.

El cambio de paradigma

El principio rector de estas nuevas guías es revolucionario en su simplicidad: fomentar el consumo de alimentos mínimamente procesados y naturalmente ricos en nutrientes, y desalentar el consumo de ultraprocesados en todos los grupos alimentarios.

¿Qué implica esto para la práctica clínica en Argentina?

Como profesionales de la salud, tenemos la responsabilidad de transmitir este mensaje a nuestros pacientes: la calidad de los alimentos importa más que contar calorías o macronutrientes.

Las poblaciones que mantienen dietas basadas en alimentos mínimamente procesados tienen tasas notablemente bajas de enfermedades crónicas.

Referencias

Dietary Guidelines for Americans, 2025-2030. U.S. Department of Agriculture and U.S. Department of Health and Human Services.

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